Antes de vender tecnología gamer, fuimos gamers que soñaban con tenerla.
Esta es la historia de un estudiante, diez computadoras y un sueño que se negó a apagarse.
Todo empezó en un café internet.
Era un estudiante de colegio. Le encantaban las computadoras, y cada rato libre terminaba en un café internet jugando Dota, Left 4 Dead o Medal of Honor.
Ahí, entre partida y partida, se dio cuenta de algo: los juegos eran increíbles, pero los mouse estaban gastados, los teclados no respondían y los auriculares apenas se escuchaban. En esos años, en Bolivia, los periféricos gamer prácticamente no existían.
Y empezó a soñar con su propio lugar: un LAN center con internet rápido, máquinas gamer y buenos teclados, buenos mouse, buenos auriculares. Un lugar donde jugar se sintiera como tiene que sentirse.
En 2013 ese sueño abrió sus puertas con 10 computadoras. Cada ganancia se volvía a invertir, y esas 10 llegaron a ser 42.
Cada ganancia, de vuelta al sueño.
En 2015 abrimos un café internet en la zona sur de Cochabamba, con 15 máquinas. Después llegamos a Betanzos, en Potosí, con 14, y a Trojes, con 20.
A fines de 2017 dimos el salto más grande hasta entonces: una sucursal en el centro de Cochabamba con computadoras gamer y tarjetas gráficas carísimas, justo cuando empezaba la fiebre de Dota 2. Y en 2019, con la llegada de Fortnite, abrimos dos sucursales más.
Pero había algo que no lográbamos resolver: no encontrábamos periféricos de marca, ni buenos proveedores. Así que empezamos a buscarlos por nuestra cuenta, probando auriculares HyperX, mouse Corsair y teclados Logitech.
También aprendimos a soltar. Las computadoras pierden valor muy rápido, y entre 2017 y 2018 vendimos las sucursales de la zona sur, Trojes y Betanzos. Crecer también era saber cuándo cambiar de rumbo.
Por primera vez, un letrero con nuestro nombre, en el centro de Cochabamba. Seis años después de aquellas primeras 10 computadoras, el sueño por fin tenía nombre.
El año en que casi lo perdimos todo.
Para 2019 el país estaba cambiando. La fibra óptica llevó buen internet a las casas y muchos jugadores empezaron a comprar su propia computadora. La época dorada de los cafés internet se estaba terminando.
A fines de ese año, los bloqueos paralizaron Bolivia. Poco después llegó la cuarentena: dos meses con todo cerrado, sin ingresos y con alquileres que no se podían pagar.
Tuvimos que cerrar dos cafés internet. De todo lo que habíamos construido quedó uno solo, al lado de nuestra pequeña tienda de computadoras, y un montón de máquinas que ya no tenían dónde usarse.
Entonces hicimos lo único que sabíamos hacer: seguir. Empezamos a vender esas computadoras, junto con periféricos nuevos de Redragon, Corsair, Razer y Logitech. Y en plena pandemia pasó algo que nadie esperaba: la gente necesitaba computadoras para estudiar, trabajar y jugar desde casa, y la demanda se disparó.
Lo que parecía el final fue el comienzo de la tienda.
«Durante años construimos lugares para que la gente viniera a jugar. Cuando el mundo cambió, empezamos a llevar ese lugar hasta sus casas.»
De buscar en Bolivia a traer lo mejor del mundo.
Hasta 2022 comprábamos solo a proveedores locales. En octubre de ese año empezamos a importar desde Estados Unidos, por Amazon, y viajamos a Argentina a buscar productos. Fue un año de aprender, y de entender que ese camino no era sostenible.
Mientras tanto seguíamos creciendo: en noviembre de 2023 abrimos nuestra primera sucursal en Santa Cruz, y en 2024, CYREX Store América, en Cochabamba.
En septiembre de 2024 llegó nuestra primera importación directa desde China: micrófonos FIFINE AM8. Para una tienda que había nacido buscando periféricos que no se conseguían, era mucho más que una caja: era la prueba de que el sueño podía cruzar el océano.
En 2025 viajamos a China a conocer las marcas y las fábricas en persona. Hoy trabajamos con ellas de primera mano.
¿Por qué CYREX?
En 2013, ese estudiante necesitaba un nombre para su primer café internet. Buscando, encontró la historia de Cyrix: una empresa de procesadores que se atrevió a competir con Intel, uno de los gigantes de la industria, con chips propios.
Le gustó lo que representaba: no rendirse frente a los grandes. De ahí nació el nombre CYREX. Y ese espíritu sigue con nosotros: empezamos con 10 computadoras, sin nada asegurado, y nunca dejamos de construir.
13 años, en pocas líneas
Primer café internet, con 10 computadoras. Llegamos a 42.
LAN centers en la zona sur, Betanzos (Potosí) y Trojes.
Sucursal en el centro de Cochabamba con PCs gamer de alto rendimiento.
Nace CYREX STORE: el primer letrero con nuestro nombre.
Bloqueos y cuarentena. Cerramos dos cafés internet y nace la tienda.
Primeras importaciones: Estados Unidos y Argentina.
Primera sucursal en Santa Cruz.
Abre CYREX Store América y llega la primera importación desde China (FIFINE).
Viaje a China y trabajo directo con marcas y fábricas.
Queremos ser la cadena de tiendas de tecnología más importante de Bolivia.
Seguir recorriendo el mundo para traer los mejores productos en calidad y precio, y elegir solo los que de verdad resuelven problemas.
Y algún día, una marca propia: tecnología pensada desde Bolivia para hacerle la vida más fácil a nuestros clientes, gamers y no gamers.
Acercar a los bolivianos tecnología innovadora, confiable y accesible, seleccionando productos con una excelente relación calidad-precio que resuelvan necesidades reales.
Ser la cadena de tiendas de tecnología gamer más importante de Bolivia y consolidar una marca propia de soluciones tecnológicas que faciliten la vida de las personas.
Democratizar el acceso a la tecnología de calidad en Bolivia.
«Empezamos soñando con un lugar donde todos pudieran jugar. Hoy soñamos con un país donde todos puedan acceder a mejor tecnología.»
